Un pequeño “chip” hace la diferencia

  • Ganaderos uruguayos demuestran el uso de las TIC
  • Un chip que identifica individualmente cada animal permite el acceso a los mercados de carne más exigentes del mundo

Un microchip en la oreja derecha permite la trazabilidad.

Mucho escuchamos diariamente sobre la importancia de las tecnologías de información y comunicación (TIC). Sí, todas aquellas tecnologías que permiten manipular información y facilitar la comunicación entre personas, entre personas y sistemas informáticos y entre sistemas informáticos.

Los productores de carne bovina de Uruguay no solo lo dicen, sino que lo han puesto en práctica.  Todo su hato ganadero con fines comerciales tiene su identificador digital, el cual al pasar por los diferentes frigoríficos del país permiten lo que se conoce como trazabilidad del producto.

Según el Comité de Seguridad Alimentaria de AECOC:

“Se entiende trazabilidad como el conjunto de aquellos procedimientos preestablecidos y autosuficientes que permiten conocer el histórico, la ubicación y la trayectoria de un producto o lote de productos a lo largo de la cadena de suministros en un momento dado, a través de unas herramientas determinadas.”

Y es que la trazabilidad es un requisito para los mercados de consumo de carnes más exigentes del mundo. Por eso el elemento clave es un pequeño microchip en cada una de las orejas de los animales, algo que permite ese control y seguimiento de una manera individual. El saber el origen de su corte de carne preferido sea en su casa o en un restaurante es posible tras los sistemas de trazabilidad que han constituido por más de una década el sector público, el sector privado y las industrias cárnicas uruguayas.

Esto se complementa con el Sistema Nacional de Información Ganadera del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca mantener informado a los productores sobre los diferentes precios, rendimientos, animales, entre otros de sus ventas. Igualmente, se utiliza un código corto de SMS para notificar, por medio de teléfonos móviles, a los agricultores de informaciones importantes.

Los veterinarios del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) y los veterinarios privados que asisten a los productores, llevan un riguroso control de las inclusiones, situaciones y muertes en el hato. Igualmente otras instituciones juegan un papel clave en la evolución científica, técnica y comercial del negocio de la carne.

La agricultura como factor clave para el bienestar rural uruguayo y mezclada con la utilidad de las TIC para el empoderamiento social, económico y de las organizaciones productivas, se hace evidente en un país que busca hacer cada día mejor las cosas.

¿Quién iba a saberlo? Qué en los pequeños detalles se encuentran las grandes satisfacciones de la vida.

Blogpost por Federico Sancho, uno de los periodistas sociales del GCARD2.

Foto: MGAP Uruguay


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